Estrellas
- 1 jun 2020
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Dicen que solo los que saben
resistir el aborrecimiento pueden escalar,
escalar muy alto y resplandecer,
para que los demás los vean
y quieran ascender.
Personajes históricos,
pretéritas estrellas,
grandes genios y gente brillante,
se unen en el limbo
para revelar su gran delicia
e instarnos a trepar.
Un millón de escalones,
mil y un doctrinas,
ciento once súplicas y
un sinfín de espectros,
paralizados en el pensar,
subir o bajar,
vencer o morir,
una maraña sin escapatoria.
Puertas ocultadas
en lo recóndito de la nebulosidad,
pasadizos al aire libre,
una salida fácil y otra no tanto,
la masa escoge una y las estrellas otra.
Una descarga de fuego
se halla en nosotros,
un mar de rencor y abandono está afuera,
solo las verdaderas estrellas descubren
su vía hacia el edén.
Y en la cúspide brillarán,
hasta encandilar la ignorancia
del cosmos en el que existimos,
y en lo alto residirán,
aquellos que con efusión y amor
toman de la mano a los pobres y lastimados.
La recompensa de los astros
es un simple suspirar,
entes de luz que custodian la vida,
cuidan y guardan nuestros secretos.
Una noche estrellada,
miles y millones de espectadores,
una luna inmensa,
un manto de sombras
a punto de revelar la nueva adquisición
de la oscura noche.
El show,
el humano,
la oscuridad,
las luces,
todo el amor y la soledad,
y
érase una vez…

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