Embrujado
- 1 jun 2020
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Más me acerco,
más me aterro,
pues el aquelarre no se ve
tan acogedor de cerca.
Brujas malditas con pena de gloria,
brujas blancas con luz en la frente,
otras almas ardiendo en agonía,
quemándose en el fuego ardiente.
Mi alma se eleva,
las cruces se tuercen,
el miedo me invade,
un trueno cae,
el conjuro perfecto,
el sacrificio sombrío,
todo tomó lugar
en aquel pequeño aquelarre.
Brujas nuevas y viejas,
danzando en la línea de la vida y la muerte,
un vórtice se ha abierto,
un puente se ha creado.
Muertos vivientes
y vivos congelados,
la fiesta se ha agrandado,
estrellas maliciosas han descendido,
el astro mayor las ha obligado.
Al cerrar el sacrificio,
mi mente se nula,
el portal se ha destruido,
las brujas han muerto,
una llaga ha quedado,
me siento atormentado.
Resignado me encuentro,
volando en el cielo,
ni azul celeste, ni blanco hueso,
he salido de lo oscuro,
pero no existe otro matiz en el cielo.

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