Luz
- 1 jun 2020
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La simpleza y gentileza,
en el interior como terror
y permanente en el exterior,
manchado y agitado
de extremos a fundamentos.
Las centellas de luz,
escasas como el desengaño,
inerte en las noches
pues nadie obtiene verte.
Humo blanco,
humo de muerte,
polvo cósmico,
rocas de magma.
Espíritus en vela,
espíritus de pena,
desquiciados, espíritus de guerra,
hechos trozos, caminando cojos.
La máxima adoración,
la admiración sublime,
caminan en lo oscuro con una vela,
a su paso, el amo oscuro se aterra.
Espíritus malignos,
van y vienen, nunca se detienen,
cruzan de un lado al otro, luz y sombra,
a lo alto, pero en lo bajo también.
Me establezco y hurto la vela,
la luz, mi salvación en este mundo,
el arma de destrucción,
pues voy partiendo al austral,
buscando calor, buscando el sol,
el supremo astro que me liberará
de este pavoroso averno,
la vela se apagará.
La luz no siempre es para todos,
es selecta y perfecta,
pues es luz,
vida y salvación.
Dentro de mi cuerpo,
algo se mueve, algo se enciende,
estoy viviendo por mí mismo,
la gran mutación.
Algo falta,
aún no está listo el gran comienzo,
la nueva era,
el nuevo imperio…

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